Siempre Fuiste Tú
Flotabas entre las gotas frágiles de tu espíritu,
como si cada parte de ti supiera nadar en mi memoria.
Entre tus cabellos, entre esos ojos café —no comunes, sino tuyos—
yo ya estaba.
Estábamos.
Porque siempre estuve donde tú has estado.
Estoy casi seguro
que esta no es la primera vez que nos encontramos.
Tal vez en otra vida no supimos coincidir,
tal vez uno de los dos
tomó la decisión más humana:
quedarse con quien no debía.
Y luego, en esta vida —con ese extraño sentido del humor—
te volví a encontrar
justo donde antes se me había ido la vida.
Me ha costado encontrarte.
Has estado oculta entre muchas
pero viviendo, sin saberlo, solo en una.
Tal vez el amor de nuestras vidas nunca llega,
o llega en otro idioma,
en otro tiempo,
o con el rostro cambiado por la espera.
Tal vez el amor no se retrasa.
Tal vez somos nosotros
quienes llegamos tarde a nosotros mismos.
Pero sea cual sea el motivo,
hoy lo sé.
Te he encontrado.
Eres esa otra mitad
que uno solo conoce una vez —
si tiene suerte,
si se detiene,
si no se rinde.
Lo sé porque en ti
la vida tiene sentido de abrigo,
porque eres la paz de mis guerras,
el sol de mi sistema,
y la asesina silenciosa de todas mis dudas.


